Para las autoridades eclesiásticas nunca ha sido un plato de fácil digestión que en El friso de los apóstoles de la Basílica de Arantzazu, Jorge Oteiza plantara 14 figuras erguidas. No es el propósito, ni tengo el conocimiento para hablar de la polémica establecida ya hace algunos años alrededor de la obra del artista vasco.
fotografía Xenia Rueda
Todo comenzó con la idea de que hubiera 14 apóstoles en la escultura, esto con la finalidad de tener una secuencia armónica y en constante movimiento. Sin embargo, como es normal me comenta mi buen amigo Mikel (Virgilio) “todos se preguntaban en aquellos años ¿por qué catorce apóstoles?, ¿será una provocación del artista?, ¿qué es lo que quiere conseguir Oteiza?, puras especulaciones Carlos (Dante)”
Mikel me describe emocionado que observe a la madre de Cristo, -mira está de espaldas a la gente, pero de frente a Dios Padre reclamando, una y otra vez ¿Porqué no actúas? ¿Por qué no actúas? me platica emocionado. Yo estoy perplejo, estoy atónito. Al final sólo puedo preguntar ¿qué hay debajo de los apóstoles Mikel?, Mikel me observa y suavemente me dice “que más va a ser, el infierno”.

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