Beaubourg, se constituye como un cuerpo lleno de conductos artificiales, es una oda a lo irreal, lo no imaginado; finalmente, es un monumento de disuasión cultural. Es un escenario artificial que sólo sirve para salvar la ficción humanista de la cultura, se lleva a cabo un verdadero asesinato de ésta, y a lo que en realidad son convidadas las masas es al cortejo fúnebre de la cultura.
En el fondo asistimos al entierro de una cultura que en realidad siempre hemos detestado. La humana por supuesto…

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