Las partituras de Werther
PRIMER ACTO
PRIMERA ESCENA
Planteamiento
El primer acto tiene lugar en el escenario principal del antiguo edificio de
Segundo acto
(Flash back, el desarrollo de esta escena tiene lugar cincuenta años atrás)
Los impasibles instrumentos de la orquesta que toca al compás de las instrucciones de su director son perfectas para cualquier persona que se jacte de ser un conocedor de música clásica; sin embargo, para el hombre al frente de la orquesta, la perfección sólo llegará cuando componga la melodía más triste de toda la historia de la música.
El director de la orquesta se encuentra cabizbajo en una silla. Un cigarrillo en su mano, una botella de licor casi vacía y varias hojas de papel regadas por el suelo completan el cuadro de la frustración que se desarrolla en la habitación del hombre.
Werther: -¡No puedo creerlo! ¿Cómo voy a encontrar las partituras más tristes? Esa anhelada melodía que amalgame en la perfección la soledad de la existencia, la brutalidad de la traición y la amargura de la derrota. Comienzo a convencerme de que es imposible. Pero mis ideales me impiden abandonar todo al vacío. Podría componer obras alegres y apacibles, evadirme en un optimismo ordinario; sin embargo, las condiciones del mundo me coartan.
El director ha perdido la vigilia, se encuentra dormitando en su silla.
El director ha perdido la vigilia, se encuentra dormitando en su silla.
Mefistófeles entra paulatinamente a la alcoba y a la mente de Werther. El eco de sus pasos envuelve la habitación, la misma noche parece rendirle pleitesía. El maquillaje en su rostro delata la personalidad escatológica de un ente conocido por todos y por nadie. Camina lentamente hacia donde se encuentra el director desvanecido. Se para frente a él con su lúgubre traje negro que denota los más íntimos misterios de los planteamientos fáusticos.
Mefistófeles: -Los cansancios de un ideal trastocado por los infortunios de la realidad precipitan la aparición de un demiurgo siempre solicitado por los tocados de la maldición.
Werther: - ¿Quién eres tú? ¿Qué haces aquí? ¿Es que acaso vienes a mofarte de un hombre desesperado?
Mefistófeles:-Soy la materialización de tus deseos, y la oscuridad de tus aporías, que solamente yo puedo cumplir. No te alarmes Werther, no estoy aquí para dañarte, al contrario he llegado para prestarte ayuda. Para mitigar esa febril obstinación que te acongoja.
Hasta que el mundo recobre la consciencia sobre su decadencia y la falta de razón sobre sus acciones. Cuando regrese la razón en sentido de equilibrio y justicia, seguramente las partituras de Werther regresaran; sin embargo, hoy no es el momento indicado señoras y señores.
El guión completo se encuentra en la parte derecha de este blog, saludos
J. Carlos
